Sergio

Sergio Uranga

Entrevista realizada a Sergio Uranga

Desde joven, a Sergio Uranga lo atrapaba la idea de navegar y conocer nuevos territorios. Por eso, el nacido en Punta Alta, Buenos Aires, no dudó en sumarse a la Fuerza Armada con apenas 15 años de edad y recordó: "Me interesó el tema de los barcos, y leía siempre de navegar, conocer otros lugares. Decidí ingresar a la Armada, y con el tiempo transcurriendo, uno en la Armada empieza a ser parte de una familia que se llama la familia Naval. Entonces, es mucho más que una vocación, es una gran familia". Poco sabía que con el pasar de una década le tocaría vivir los horrores de la Guerra de Malvinas, aunque su misión no estuvo precisamente allí sino como encargado de comunicaciones a bordo del 'Corbeta Guerrico', nave que viajó 1.400 kilómetros más para desembarcar en las islas Georgias del Sur, donde tuvo lugar un fragmento menos recordado del conflicto bélico con Inglaterra. Recuerda como si hubiese sido ayer cuando llegó una camioneta a su casa para llevarlo a la base. "En esa época la 'Corbeta' estaba totalmente desarmada porque es un período donde los barcos están en mantenimiento. Yo pensé '¿qué pasó?' '¿para qué?'", recordó. Solo pudo decirle a su esposa que lo habían ido a buscar. "Cuando llegué a la base ya estaban armando la 'Corbeta'. Todos los barcos se estaban alistando, cargando víveres, combustible, y todos se preguntaban, 'che, ¿qué pasa?'. Pero nadie sabía absolutamente nada", manifestó y agregó: "En el momento que terminamos de armar nos dijeron 'vayan a sus casas, mañana a las ocho están acá'. Yo fui a mi casa, le dije a mi señora, pasa esto, desconozco qué es lo que hay". "El 28 de marzo salimos a navegar; más o menos a las cuatro horas ya estábamos prácticamente mar abierto y el comandante nos reúne y nos dice que la Junta Militar había decidido tomar Malvinas", revivió. La orden estaba clara, embarcar en Grytviken y proclamar el control sobre la estación ballenera, mientras que otra delegación haría lo propio en Puerto Leith. "Nos habían dicho que no iba a haber nadie, pero nos destruyeron a tiros", rememoró Sergio. Lo que siguió solo puede describirse como la muerte, que en definitiva es la única esencia verdadera de una guerra. "Ver a un compañero abatido en combate es lo peor que te puede pasar en la vida", aseguró el veterano. Finalmente la Armada Argentina logró la rendición de las tropas inglesas, aunque a un costo imposible de cuantificar. Sergio se preparó casi toda su vida para encarar una situación de guerra real, pero jamás pudo prever la dificultad emocional que lo aguardaba. "Sentí dolor y pena por mi señora Miriam y mi hijo, nada más. Ellos no estaban preparados para sufrir semejante cosa", evocó el veterano. Incluso en medio del conflicto encontró una ventana para visitarlos brevemente, pero hasta el día de hoy se arrepiente. "Creo que fue lo peor que hice, volverme fue muy jodido. Antes de despedirme le dije a Miriam: 'Quédate tranquila que voy a volver. No sé cómo, pero voy a volver'", aseguró. En sus primeros años como parte de las Fuerzas Armadas, Uranga estuvo estacionado en el ARA 'General Belgrano'. Fue recién en 1981, un año antes del comienzo de la Guerra de Malvinas, que fue trasladado al 'Corbeta Guerrico'. Por eso, oír la noticia del hundimiento del crucero nacional en plena guerra lo golpeó en el nivel más profundo posible, el nivel personal. "Todos los que están hoy en el fondo del océano compartieron conmigo una cena, un almuerzo, un desayuno. Cuando nos llega la noticia no lo podía creer. Por eso me causa una pena terrible, cada vez que hablo del Crucero. Por eso digo que la guerra no tiene beneficios ni para unos ni para otros, solo tiene muerte", expresó. Durante los primeros años después de haber concluido el conflicto bélico, Sergio se mostraba reacio a compartir historias, pensamientos y sentimientos sobre su experiencia. "No me interesaba hablarlo, hasta que me mudé a Villa Mercedes y me sumé a la Asociación de Veteranos. Siento que tengo un deber personal de contar que hubo otra guerra, una de la que pocos se acuerdan, que sucedió en las Georgias del Sur, en la que murió gente, quedó mucha gente herida, y quedó un amigo enterrado allá", enfatizó. En la actualidad, Sergio dedica buena parte de su tiempo a malvinizar en escuelas, instituciones, eventos o donde sea que lo convoquen. "Es importante que sepan la historia, me parece necesario mantener el tema Malvinas latente en los medios y en la sociedad", expresó Sergio. "Cuando doy charlas a los jóvenes quiero inculcarles un cierto sentido de pertenencia con la Patria. No con Malvinas, con la Patria. Quiero que quieran a su país, a su Bandera; que cuando canten el Himno Nacional lo hagan con un orgullo a viva voz", concluyó Uranga, el veterano que participó de la cara olvidada de la guerra.