Carlos Miguel Martina
Entrevista realizada a Carlos Miguel Martina
Carlos Miguel Martina es cordobés, de Adelia María, pero sus 37 años en Concarán lo hacen un puntano más. Durante la Guerra de Malvinas fue tripulante del 'Santísimo Trinidad', su destino original en la Armada Argentina. "En el año 82 me encuentro en Puerto Belgrano, como personal de operaciones, división Comunicaciones. Radio telegrafista, radio telefonista y radio teletipista", describe.
Tenía 20 años cuando recibió la noticia, estaba en plena navegación: "Sentí que estaba frente a un momento que la República Argentina requería desde hace casi 150 años. Cuando me informaron que tenía que ir a Malvinas, me encontraba navegando hacía dos días en el Mar Argentino, para mí fue muy importante porque iba a ser una parte de la historia para la recuperación de nuestras Islas. Son pocos los sentimientos. A veces es euforia, uno se siente que es parte de esa historia", rememora con emoción.
"El momento más complicado fue cuando se formó un grupo de tareas en el Atlántico Sur. Nosotros éramos escoltas del portaaviones. Hemos tenido contacto con submarinos y aviones ingleses sin entrar en real combate. Pero fueron momentos complicados", asegura Martina, quien como todo veterano dice que "la guerra en sí te transforma, por supuesto que te transforma. Uno se pone a veces más cerrado, se cierra en uno mismo. Yo estuve años y años sin poder hablar del tema".
Hace memoria y dice que por lo menos le llevó 20 años poder poner en palabras lo vivido en Malvinas. "Pero muy, muy, muy despacio. Directamente me explayaba muy corto para exponer mis vivencias", reconoce. "Nosotros volvimos recién en julio, después de haber sido los que, en cierta forma, fuimos escolta de buques ingleses que traían a los soldados argentinos. Eso fue el 19 y 20 de junio. A Puerto Belgrano recién llegamos los primeros días de julio", agrega.
Como marino de profesión, cuenta que "fue normal el desempeño en la Fuerza una vez terminado el conflicto. Seguimos en las actividades normales de cada día. Para eso estaba preparado. Fue directamente seguir con la profesión que tenía, seguir navegando y seguir ejerciendo mi profesión".
Al contrario de otros veteranos, asegura que en la faz humana no notó grandes diferencias una vez reinsertado en la vida diaria. "Sí me he cerrado mucho más a hablar de ciertos temas, pero siempre sigo siendo de la misma forma. No tuve secuelas al respecto que uno pueda identificar".
"Portar este uniforme, más en esta fecha, es algo muy importante. Ya que con ello transmitimos una malvinización y lo que quería decir en cierta forma es que nosotros malvinizamos con las placas. Ellos son nuestros verdaderos héroes, héroes que han dejado su vida en las Islas Malvinas y en el Atlántico Sur. Por ello somos la voz, la voz que ellos no tienen. Muchos de ellos eran muy jóvenes", dice convencido.
Sobre los que quedaron en la turba malvinense, dice que "si pudiera hablarles a ellos directamente les diría que se queden tranquilos. Nosotros vamos a seguir recordando su ejemplar forma de dejar la vida por nuestra Nación. Y a los jóvenes de hoy que sigan sacrificándose, que la Argentina es hermosa, que estudien, que estudien y progresen en la vida, pero siempre con honor, honor y respeto hacia sus mayores".
Consultado sobre el legado que aspira a transmitir, Martina apunta más allá del presente: "Que nuestras futuras generaciones sigan luchando en paz para lograr que nuestro territorio se unifique de una vez por todas. A este monumento le falta una parte. Esa parte son las Islas Malvinas y las Islas Georgias y Sandwich del Sur. Ése el legado. Que luchen en forma pacífica, que se sienten a conversar. En algún momento volverán a ser nuestro territorio".
El 2 de abril, como es obvio. le resulta una fecha complicada de transitar, porque los recuerdos afloran en los veteranos de guerra. "El significado del 2 de abril para mí es muy especial. Creo que para todos los veteranos de guerra, ya que son momentos que se nos vienen, se nos agolpan en la memoria muchísimos recuerdos. De compañeros que han dejado su vida. Por eso a veces es complicado que nosotros nos explayemos como corresponde, porque se nos hace un nudo en la garganta, siempre recordando estas fechas".
"Son momentos complicados, en los que tratamos de seguir malvinizando para que nuestro pueblo entienda de una vez por todas que Argentina tiene que ser una sola y tienen que estar incorporadas las Islas Malvinas, Sandwich y Georgias del Sur".