Luis Heredia
Hijo de José Luis Heredia, Héroe de MalvinasEntrevista realizada a Luis Heredia, hijo de José Luis Heredia
Luis Heredia se presentó de forma breve pero contundente: "Soy hijo de un héroe de Malvinas, el santafesino José Luis Heredia, quien era, en su momento, suboficial segundo. Mi padre estuvo en el ARA 'General Belgrano'". Tenía 41 años cuando su vida quedó anclada en el Atlántico Sur, para la eternidad, tras el hundimiento del crucero atacado por los ingleses.
Luis vive en San Luis y es el hijo mayor de José Luis, fruto de la relación que tuvo con Nilda Guzmán. Nació en Cruz del Eje. Después, el combatiente fallecido en el crucero insignia formó pareja con María Gómez, con quien tuvo tres hijos más: Ariana, Pablo y Lorena. Por esas cosas de la vida, Luis pasó su infancia y el inicio de la adolescencia solo con su madre, y luego, a los 14 años, se mudó para vivir con su padre y con la nueva familia que él había conformado. "Al principio, en la infancia, no estuvimos mucho en contacto. Por situaciones de la vida, él tuvo que irse, vivía navegando. Era mutuo esto de querer recuperar tiempo, yo viéndolo a él como padre y él viéndome a mí como hijo", contó.
"En el tiempo de la guerra, yo tenía 16 años, y mi hermana más chica, 8 meses. Todo lo de Malvinas lo fui viviendo día a día, yo charlaba con mi papá cuando estaban en los preparativos. Su especialidad era servicios. El crucero en ese momento estaba en 'dique seco', que es cuando lo sacan del agua para hacer la mecánica y resolver algunas averías. Cuando se solucionaron todos esos problemas, se dio la orden de zarpar. Eso sucedió un 16 de abril. A las 11:15, más o menos, dieron la orden de soltar amarras", recordó.
Luis trazó un perfil de su padre: "Era muy riguroso en cuanto a la crianza, en el buen sentido de la palabra, pero una persona alegre, de hecho, era músico. Tocaba el acordeón. Entonces, en ocasiones donde bajaban en algunos puertos, hacía de embajador de nuestra música. En casa siempre había música, siempre había alegría, siempre había fiesta", contó.
"Mi padre era muy comprometido con lo que había elegido ser, hasta tal punto que esos días previos, en los que el buque no podía zarpar porque estaba en 'dique seco', se lo veía nervioso, él no veía la hora de zarpar. Ingresó a la Marina teniendo apenas 15 años, y a partir de ahí estuvo muy comprometido con la Fuerza. Sabía que se enfrentaba a una situación difícil. Él quería ir a la guerra porque se había preparado para eso", expresó.
En ese momento, la familia vivía en Puerto Belgrano. "En el departamento, la ventana de mi habitación daba justo a la bahía, y desde ahí vi cómo se iba alejando el crucero", narró.
Ésa imagen, la de su padre yéndose a Malvinas, está guardada en su mente como una foto. Luis resumió en tres palabras su sentir: "Tristeza al zarpar, porque en el contexto marítimo significa que se dejan afectos, gente querida. Pero no era un zarpar más: era ir a la guerra. De hecho, comenzaba otra historia, que después se plasmó en los libros", dijo.
Luis atesora dos comunicaciones que tuvo con su padre, una antes de su partida y otra unos días después. Un día antes de zarpar, tuvieron una breve charla y se abrazaron. "Me dijo: 'suerte en la vida, no sé si regreso", contó.
"La última comunicación que tengo con él fue telefónica. Estaban a punto de zarpar del puerto de Ushuaia. Fue muy corta, porque entiendo que, al estar ya en guerra, no se podía pasar mucha información. Entonces estaban restringidas todo tipo de llamadas y no podían extenderse en las despedidas. Solamente fue un 'te amo, te quiero, suerte'", evocó.
En ese tiempo que transcurrió entre que José Luis se fue y hasta que les confirmaron que era uno de los fallecidos a raíz del ataque de los ingleses al ARA 'Belgrano', la familia se aferró a la esperanza. "Al estar dentro de la base y vivir allí teníamos un poco más de acceso a información. Solía ir cuando llegaban las tandas de sobrevivientes al Hospital Naval de Puerto Belgrano, esperando verlo. Hasta que después se hizo oficial el comunicado de que había desaparecido en las aguas del Atlántico del Sur", expresó.
Cuando la noticia del hundimiento llegó, y sin certezas de qué había pasado con José Luis, la familia se ilusionó con informaciones que, según comprobaron después, eran falsas. Referían que había sido rescatado por tal y tal buque, que lo habían visto en Ushuaia, que no habían podido hacer el listado oficial. "Transcurridos los días, comenzamos a aceptar justamente que él estaba dentro de los 323 fallecidos", dijo.
Y es que, después del hundimiento, no hubo una comunicación o un informe rápido sobre lo sucedido. "Eso llevó tiempo, por lo que nos manteníamos con la incertidumbre lógica, porque no había informes claros. A nosotros se nos comunicó a través de un papel lo que sucedió, no de manera directa o personalizada", refirió.
Sin dudas, la figura de su padre influyó en la decisión de Luis de ingresar en la Marina. Entendía que siendo parte de la Fuerza ayudaba a darle continuidad a la causa. De hecho, hoy pertenece a la Unión Federal de Familiares de Héroes de Malvinas.
Ya en la Fuerza, como enfermero, "me tocó ir al Hospital Naval Central, justamente a la guardia. En esos tiempos veía que aparecían veteranos, y no tenían acompañamiento. A lo mejor por mi contexto yo lo veía de otra forma, y hasta podría decir que me molestaban esas situaciones, donde, justamente, personal de la Marina, quizá porque no estaba preparado o porque nunca vivió una guerra o una posguerra, no pudieron dar contención", refirió.
Con los años, esa falta de apoyo a los veteranos en la posguerra cambió, en buena medida, gracias a la tarea que han realizado los veteranos y sus familiares y las organizaciones malvinizadoras. "Lo que buscamos es que no se olvide. Esto tiene que ver con muchos excombatientes que van a las escuelas, yo creo que por la parte política o gubernamental de cada provincia se le está dando muchísima importancia. Ahora está más comprometida la sociedad", afirmó.
La entidad de la que forma parte Luis despliega acciones que se pueden resumir en una palabra: malvinizar. Van a eventos, brindan asistencia a veteranos y familiares que tienen que realizar trámites y, cuando los invitan, van a escuelas a dar charlas.
El mayor legado que Luis recibió de su padre fue principalmente el amor por la Patria. "Hay que tener memoria hacia la causa y honrar a los héroes de Malvinas, a los excombatientes. Me gustaría que se los siga recordando de la manera en que se viene haciendo. De hecho, estoy ante ustedes, estamos hablando de este tema, y esto también es malvinizar", concluyó.