Edgardo Daniel

Edgardo Daniel Guerrero

Entrevista realizada a Edgardo Daniel Guerrero

Después de conocer la crudeza de la guerra, hasta las cosas más simples adquieren otro valor. Así fue para Edgardo Daniel Guerrero, villamercedino y veterano de Malvinas. Después de vivir o ser testigo, a lo largo de 74 días, de todos los horrores en el campo de batalla, de ver pasar heridos y los cuerpos de los caídos, de sentir el frío, de estar prisionero, pudo, finalmente subir al rompehielos ARA 'Almirante Irízar' de la Armada Argentina para volver a su casa. "Un domingo 20 de junio nos subimos. Es un buque anaranjado, tan grande. Hacía siete días que prácticamente no comía. Me dieron de comer un huevo duro. Y fue lo más rico que comí en mi vida", evocó Guerrero. En 1981 todavía existía el servicio militar obligatorio, y le tocó intervenir en Malvinas como soldado en la Infantería Marina. "Mi función fue armar campos minados", contó el veterano. Él considera que tuvo la suerte de estar en una compañía "muy bien entrenada". Claro que nunca se está lo suficientemente preparado para la guerra, menos un joven como él, que en ese entonces tenía 18 años y no tenía formación militar. "Siempre digo que me fui a hacer servicio porque realmente no tenía muy claro qué estudiar. En la facultad estaba en Administración de Empresas, pero no la tenía muy clara. Dije: 'bueno, voy a conocer el país y conocer amigos'. Jamás pensé en conocer tanto, hasta las Islas Malvinas. Y hacer amigos hasta el día de hoy", expresó. Además de su tarea con las minas, junto a otros camaradas "cumplimos la función de combate, que no nos correspondía, porque no era la nuestra, pero también lo hicimos. Durante el 81 tuvimos mucha instrucción realmente, mucha instrucción de tiro", contó. A Guerrero, la noticia de que debía ir a la guerra lo tomó por sorpresa. "Nos prepararon. En un principio nos trasladaron a Río Grande, a Tierra del Fuego. Y el 8 de abril nos llevaron a Malvinas. En el caso mío, nos llevaron personas de la Armada", evocó. Setenta y cuatro días estuvo en ese territorio de Argentina cuya soberanía aún se reclama. "Lo mejor, para quienes estuvimos en la compañía de ingeniería anfibia, es que tenemos el honor de tener amigos que son héroes", expresó en referencia a los combatientes que perdieron la vida. Según lo que los psicólogos le explicaron después, él y algunos de sus compañeros pudieron afrontar de buen modo muchas situaciones porque, desde el minuto uno, trabajaron, estuvieron ocupados en Malvinas. "Es decir, nunca estuvimos esperando el momento. Llegamos y tuvimos que trabajar por primera vez con minas de verdad. Nos tuvimos que instruir con una mina a la que se le saca un seguro, con el detonador, se tiran ciertas líneas y queda asentado, porque las minas tienen que quedar asentadas en un mapa", contó sobre su especialidad. Con el transcurrir de las jornadas, advirtió que la balanza de los sucesos se inclinaba hacia el bando enemigo. "Nosotros ya sabíamos, desgraciadamente, que perdíamos. Yo, sin ser un militar de carrera, sabía que los ingleses dominaban toda la Isla los últimos días. Fuimos emboscados el 6 de junio por unas tropas especiales inglesas en el monte Dos Hermanas, afuera de Puerto Argentino, donde murieron Ordóñez, Olavarría y Cisterna. A Olavarría, por un cambio de rol de combate, lo mataron con todo mi equipo. Por eso, en principio, por el equipo y mi número, podía ser yo. Después nos quedamos ahí para intentar recuperar los cuerpos", narró. No lo pudieron hacer. Tras regresar, él mismo no podía creer lo que había vivido en esa tierra austral. "Dudaba, yo hablaba de los muertos en Malvinas, y no leía en ningún lado que hubieran tantos muertos, con nombre. Fue muy raro, me costó muchísimo. Pero con ayuda de la familia, que es lo único que siempre te sostiene, pude estar bien", dijo y sumó que escribir para el libro de otro veterano, Zambrano, también le permitió exteriorizar su sentir y tan dolorosas vivencias. "Lo que sí, yo sé que los ingleses mienten con la cantidad de muertos. Ellos dan 255 muertos, pero ingleses nomás. No toman ni siquiera los irlandeses, los galeses. Así que ellos mienten también con la cantidad de bajas. No digo que hubiéramos ganado, pero fue una locura que realmente involucró a toda una generación. Siempre digo que lo de Malvinas sirvió para la vuelta de la democracia en Argentina. Eso es lo más positivo que se puede sacar. Y desgraciadamente va a quedar en los anhelos más grandes de la historia argentina. Digo desgraciadamente porque la guerra no es algo normal, no es lo mejor, pero fuimos partícipes de esa gesta", consideró con orgullo.