Ramona Andrea

Ramona Andrea Gauna

Madre de Rubén Godoy, Héroe de Malvinas

Entrevista realizada a Ramona Andrea Gauna y Alejandro Godoy, Madre y hermano de Rubén Godoy

Rubén Oscar Godoy era un chico al que le gustaba andar, recuerda su hermano Alejandro. La última vez que su familia lo vio antes de que partiera a Malvinas, 'Rulito', como le decían, llegó a la casa familiar en una mula de sus abuelos. El hogar era humilde, de adobe con techo de paja bajo y él, que era alto, debía agacharse para entrar. "Yo no quepo acá", bromeaba. En 1980, con 16 años, ingresó a la Escuela de Suboficiales de la Armada porque quería servir a la Patria. A poco de egresar se embarcó en el Crucero ARA 'General Belgrano', donde dejó su vida peleando por un pedazo de tierra argentina. Su madre, hoy de 82 años, nunca lo pudo superar y aún lo sueña regresando a sus brazos, a veces herido. 'Rulito' nació el 25 de diciembre de 1963 y sus primeros estudios los cursó en el Hogar Escuela 'Eva Duarte de Perón' de Villa Mercedes. Alejandro lo recuerda como "muy activo, muy compañero. A pesar de que yo era chico, él era el más compañero de mis hermanos más grandes. Le gustaba el Ejército y por eso de hecho se enganchó a los 13 años en la Armada y se fue a estudiar allá". En realidad, según una investigación de Jorge Sacchi, encargado de prensa de la V Brigada de la Fuerza Aérea Argentina, Godoy hizo el primer año del secundario en la hoy Escuela Técnica 17 de la V Brigada Aérea de Villa Reynolds e ingresó a la Armada con 18 años. Detalles más, detalles menos, fue uno de "los jóvenes que en nombre de la Nación pagaron un alto precio de muerte y desolación", según versa una placa conmemorativa que su madre, Ramona Andrea Gauna, exhibe junto a otros reconocimientos y recuerdos en una especie de altar en uno de los muebles de su comedor, en la localidad de Cortaderas. Godoy ostentaba el rango de cabo segundo y, una vez desatado el conflicto del Atlántico Sur, partió el 16 de abril de 1982 a bordo del crucero ARA 'General Belgrano' bajo las órdenes del comandante Héctor Bonzo, con una tripulación superior a los 1.000 soldados, según algunas reseñas históricas. La embarcación fue hundida por un ataque de la flota inglesa el 2 de mayo de 1982, a las 16:50. "Todo lo demás ya lo sabemos, las pérdidas humanas son parte de la estadística, pero quienes no conocen ni saben de estadísticas, censos o registros, son los corazones que han recibido dicho sacrificio como un puñal certero", refiere otro texto en el altar de doña Ramona en Cortaderas. Ella ya no puede hablar mucho de lo que sucedió, porque la angustia repercute en su salud. "Cuando una tía nos dijo que Rubén iba en el 'Belgrano' hubo silencio por supuesto. Y de ahí a esperar qué decían. Con el tiempo iban apareciendo soldados en distintos lugares porque los rescataban, y nosotros siempre con la esperanza de que iba a volver, de que estaba vivo, pero llegó una etapa donde ya lo dieron por desaparecido", recordó Alejandro. En junio de 2007, frente a la casa donde vive Ramona, inauguraron un monumento donde lo lloran y recuerdan cada año. Hace un tiempo, Mónica, una de las hermanas de 'Rulito', dio a luz a un niño al que llamaron Rubén en su honor. Aunque parezca increíble, nació un 2 de abril con una mancha de nacimiento con la forma de las Islas que su tío fue a defender. Los Godoy tienen un sueño: ir a Malvinas y visitar el cementerio. Si bien Rubén quedó en las frías aguas del Atlántico, ellos quieren conocer la tierra por la que dejó la vida. "Siempre tenemos la esperanza de poder ir a Malvinas, al lugar donde van a visitar a los caídos. De hecho, a conocer Malvinas más que todo. Mi hermana siempre quiere ir, mi vieja ya no sabemos si va a poder porque tiene 81 años, pero nosotros siempre tenemos la esperanza de poder ir al lugar donde están. El cementerio en Darwin", reconoce Alejandro. "Siempre va a seguir en mi corazón. Hace poco lo soñé, siempre lo sueño, que viene a visitarme, pero esta vez estaba enyesado. Nunca lo pude superar y aún lo espero", dice Ramona con la voz quebrada. Rubén ya no está con ellos, pero les queda su legado, que la familia trata de transmitir todo el tiempo y en todo lugar. "Mi hermana tenía dos años cuando él se fue, pero ella siempre va a todos lados con la remera de Malvinas, en el auto también tiene consignas. Malvinizar es dejar un legado para las generaciones futuras, no solo para que conozcan lo que pasó, también por lo que peleó Rubén y toda la gente que fue allá, y que eso no se pierda. Se habla el Día de Malvinas, el de la reivindicación, el de la rendición y nada más. Pero gracias a los veteranos que van por todos lados, día a día, los chicos los escuchan y van aprendiendo sobre Malvinas", asegura su hermano. "Siempre les digo a los chicos, a quienes les explican en las escuelas lo que pasó, que las guerras no sirven porque mataron gente inocente que no sabía lo que era una guerra, chicos de 18 años…", y no puede terminar la frase. Junto a una foto en blanco y negro de su hijo, un recordatorio versa lo siguiente: "Podemos decir con orgullo que nadie se ha ido, si no que han engrandecido su camino con el reconocimiento de la eternidad. Ahora forman parte del suelo sagrado, del mar de los tiempos, del corazón mismo de una Nación cansada de bautizarse con el dolor".