Ana Forino
Viuda del ex Combatiente de Malvinas, Ricardo JaimeEntrevista realizada a Ana Forinio
Ana Forino nació en Lomas de Zamora, en el sur del conurbano bonaerense, pero lleva casi 20 años en La Punta. Ella es la viuda de Ricardo Jaime, uno de los veteranos de la Guerra de Malvinas, quien falleció hace seis años.
"A Ricardo lo conocí de grande, muchos años después de Malvinas", aclara de entrada, aunque conoce mucho de lo vivido por él en aquellos primeros años de la década del 80. "Era conscripto, hizo un año en la Armada y de un día para el otro le dicen que se van. Ellos suponían, porque hacía un mes que había comenzado la guerra, que iban a combatir. Pero lo suben al 'Almirante Irizar', que era un buque hospital", comienza su relato, aclarando que Ricardo había hecho una capacitación en enfermería.
"Estuvo esos 60 días en el buque, colaborando, cuando volvió trajo heridos y enfermos. Esa fue su misión dentro de lo que fue el área de combate en Malvinas", agrega Ana.
Cuando lo conoció en 1996, Ricardo le contó que era veterano de guerra a pesar de que no era fácil reconocerlo porque "eran tratados como loquitos", dice Forino. Por fortuna, "reconstruyó su vida bien, cuando terminó la guerra siguió trabajando, no le quedaron secuelas físicas, pero sí psicológicas por la tristeza, la emoción que le causaba. Esa sensación de que a nadie le importó donde estaba", asegura la mujer, quien relata una historia que pinta aquella depresión después de la derrota: "Recuerdo que una vez me contó que cuando retornó de Malvinas, volvía en el tren a Buenos Aires, y dice que notó que para la gente estaba todo normal. Veía que cada uno iba a su trabajo, como que nada pasaba. Y él volvía de una guerra, esas cosas por ahí le pegaban y le dolían. Sintió que eran dos mundos diferentes".
Ana asegura que Ricardo "era muy familiero. No hablaba mucho de Malvinas, pero sí le gustaban mucho los actos, estar, difundir la causa de Malvinas. En el Centro 2 de Abril, de San Luis, fue vicepresidente, siempre tratando de impulsar la causa, de que no se olvide, que esté presente".
Jaime fue uno de los primeros en aceptar el convite para volver a Malvinas durante la primera gestión del gobernador Claudio Poggi. "Cuando viajaron todos los veteranos de la provincia, la vuelta fue muy emotiva porque tuvo ese reconocimiento y ese recibimiento que no tuvo en aquel momento, lo que contaba del tren y cuando sentía que lo ignoraban y que a nadie le importaba de dónde venía", recuerda Ana, quien agrega que "cada año lo fue sintiendo más a medida que desfilaban y la gente los aplaudía o se ponía de pie. Eso estaba bueno para él, fue un lindo reconocimiento. De hecho, acá en La Punta también, con la gestión del doctor Olivero en 2015 hicieron el monumento al veterano de guerra, donde descansan sus restos. En el país creo que no hay ningún caso".
Fue un pedido del propio Jaime, cuando ya estaba muy enfermo, el de que sus restos descansaran al pie del monumento erigido en La Punta.
En cuanto al legado, Ana dice que siempre luchó para "que no se pierda la causa, que siempre esté presente. No olvidarse de los 649 muertos que quedaron allá en Malvinas, difundirla. De hecho, lo hacía en las escuelas, en los niños. Es algo impresionante ver como a los niños les interesa realmente la causa Malvinas".
El 2 de abril siempre fue importante para Jaime, y también para Ana. "Es muy importante, como para cada veterano de guerra Y a mí me entristece que no esté. Eso es lo que me pasa, porque hoy por hoy hemos evolucionado un montón acá en la ciudad de La Punta con eso de difundir Malvinas. Con el museo, con un montón de actividades que se realizan con los chicos en las escuelas. Son cosas que me emocionan y pienso en él, en cómo le hubiera gustado estar acá también y contarles a los chicos y difundir todo lo que fue Malvinas", cierra con una mezcla de pasión y nostalgia.