Rodolfo Ernesto Escalante
Entrevista realizada a Rodolfo Ernesto Escalante
Rodolfo Néstor Escalante vivía y estudiaba en Zárate, provincia de Buenos Aires, y fue su padre, que fue militar, quien lo aconsejó para seguir sus pasos e inscribirse en la Armada Argentina.
Pasó todo el conflicto del Atlántico Sur a bordo del portaaviones ARA '25 de Mayo', siendo un engranaje de la necesaria maquinaria de la guerra. Agradecido por haber vuelto con vida, hoy se dedica a malvinizar realzando la figura de los soldados que pelearon en el frente y los que dejaron su vida en las Islas para defender un pedazo de nuestra Patria.
El veterano, en 1976, junto a tres amigos, se inscribió y rindió para ingresar a la Escuela de Mecánica de la Armada al año siguiente.
Tras 12 meses de formación y con 16 años, su primer destino fue la Agrupación de Lanchas Rápidas en la Base Naval de Ushuaia, luego un barco barreminas en Puerto Belgrano y luego regresó a la escuela a especializarse como electricista.
"Mi tarea en todos los destinos que tuve siempre fue el mantenimiento de unidades, de edificios, de lo que sea. Porque un buque es como una fábrica: cada uno tiene su función y hay que hacer su trabajo para que todo funcione", explicó. En 1981 lo destinaron al portaaviones y, como era soltero, vivía a bordo junto a varios compañeros. Su vida transcurría entre maquinarias, maniobras y camaradería, hasta que a principios de marzo de 1982 recibieron la orden de salir a navegar.
"Regresamos al puerto el 26 de marzo y empezaron a cargar el barco con una cantidad impresionante de cosas: gente, alimento, munición. Tal es así que nosotros éramos 900 y a Malvinas fuimos 1.300 más o menos, pero nadie sabía nada. El 28 de marzo, día en que cumplí 21 años, salimos a navegar a las seis de la tarde y una vez que había zarpado la flota, el comandante nos dio la noticia de que vamos a recuperar Malvinas. Así nos enteramos", recuerda.
Sobre las sensaciones que vivió al momento de partir hacia Malvinas, Escalante recuerda: "Con 20 años uno no tomaba dimensión de lo que es. Nos dijeron a dónde íbamos y fue primero una sensación de alegría y no era que no había nadie. Entonces también la inconsciencia de cada uno de tomarlo como una alegría, un júbilo".
El ARA '25 de Mayo' era el buque insignia de una flota de seis o siete barcos que tenían a cargo la Operación 'Rosario', de recuperación de las Islas. "En ningún momento estaba planeada una guerra. La Operación 'Rosario' consistía en tomar las Islas, desalojar a los ingleses, izar la bandera y tener 150 años más para seguirlas reclamando diplomáticamente. Por eso, cuando íbamos en navegación al sur, nos decían que no tenía que haber bajas, que no había que matar a nadie. Había que tomarlo como gente que estaba en nuestro país y que tenía que irse, pero que no haya muerte", asegura, aunque la historia viró hacia el enfrentamiento que finalmente se dio con el arribo de la flota inglesa.
Escalante vivió desde entonces en un estado de recelo e incertidumbre sobre lo que podía pasar, pero como menciona una y otra vez, él nunca bajó del barco, ni sufrió un ataque del enemigo y tampoco cayó prisionero. "Nosotros pudimos volver gracias a Dios, y contarlo. El héroe es el que quedó allá", sostiene.
"Nosotros dábamos vueltas alrededor de Malvinas. Se veía Malvinas, no sé, a diez kilómetros. Se veían todas las Islas Malvinas, pero no bajamos. Los que bajaron fueron los buzos tácticos, fueron los de infantería de marina, los grupos de infantería de marina que fueron los que recuperaron la Isla", recordó el veterano.
Pero en su memoria, Escalante también reflexiona sobre esta guerra, sobre la intención y la idea de recuperar esa tierra sin un enfrentamiento y valiéndose de los tratados internacionales que estaban vigentes en ese entonces.
"En los tratados internacionales se cumple un tiempo donde se puede reclamar y pasando ese tiempo ya no se puede reclamar. Para Argentina se cumplían 149 años de la usurpación inglesa sobre las Islas. Entonces, al cumplirse 150 años se perdían directamente, no había lugar a reclamo. Entonces, por eso, cuando se cumplieron 149 años, se recupera Malvinas, se iza la Bandera Argentina, y se seguiría haciendo el reclamo diplomáticamente. Esta fue la causa de la recuperación de Malvinas y en ningún momento estaba planeada una guerra", señala.
El veterano y sus compañeros regresaron a Puerto Belgrano a fines de mayo, antes de que concluya la guerra, y no vivieron el acuartelamiento, el acoso de las autoridades militares ni las maniobras para esconderlos de la vista de la sociedad, como le sucedió a otras fuerzas y compañías, pero cuando se enteraron que habían perdido sintieron el mismo dolor que el resto, esa angustia que los carcomía por dentro.
Actualmente Escalante lucha para que su historia y la de cientos de veteranos sean escuchadas en las escuelas e instituciones de toda Argentina. Es una labor incluso más importante, porque tienen y sienten la obligación de seguir luchando, pero con la palabra, con la voz sonante de una causa que nos alcanza a todos.
"Yo estoy, cumplí y lo viví. Tanto yo como mis compañeros que pasaron la peor parte, los que estuvieron en el continente, son los que realmente tienen que contar la historia de Malvinas. No que venga un profesor y escriba lo que le pareció. Lo triste de todo esto es que el Gobierno no nos aproveche a los veteranos, que somos los que realmente estuvimos y los que sabemos la historia como país".
En 1986 Rodolfo se fue de baja de la Armada, trabajó un tiempo en Buenos Aires y, en 1993, otra vez siguiendo los pasos de su padre, se mudó a San Luis y nunca más se fue. "Hace 35 años que estoy acá y soy más puntano que unos cuantos", bromea.
Hoy, malviniza: "Mi mensaje es no a la guerra. Mi mensaje es seguir reclamando diplomáticamente el tiempo que sea. Que, si esto tiene que volver a ser nuestro, que sea, pero no por las armas. Ya sufrimos lo que es una guerra, entonces no tiene sentido", cerró.