Silvana

Silvana Candia

Hija de Ángel Candia, ex Combatiente de Malvinas

Entrevista realizada a Silvana Candia, hija de Ángel Candia

Silvana Candia, hija del veterano de guerra Ángel Candia, conoce al dedillo términos que están relacionados con la marina. Como buena hija de un ex integrante de la Armada Argentina, sabe que el navío en el que su papá combatió en Malvinas era un 'aviso' (el ARA 'Alférez Sobral') "porque es un barco que más o menos en cuatro o cinco horas ya tiene que estar dispuesto a zarpar". Y eso que Silvana nació seis años después de la Guerra de Malvinas y que reconoce que su papá, tanto a ella como a sus dos hermanos mayores y su mamá "no nos comenta mucho sobre la guerra". "Nosotros lo que más sabemos es cuando vamos a los actos. El acto principal del buque de ellos es el 3 de mayo, que fue el día que los bombardearon. Ahí es donde nos enteramos, porque a la vez, entre los que han quedado vivos de esa tripulación hasta el día de hoy, se juntan mínimo cuatro o cinco veces al año. Han creado una amistad, una familia, también nosotros con ellos, entre los hijos y todo", describe con orgullo, porque la familia militar es un todo indivisible, aunque don Ángel no quiera hablar de la guerra, lo que es comprensible. "Ellos se juntan a hablar y dicen: 'Te acordás, fulanito estaba en tal lado, a fulanito le pasó tal cosa'. También he tenido la posibilidad de subir al barco porque después lo restauraron, entonces escuché cuando dicen: 'Este era mi lugar, este era mi camarote'. Entonces ahí nos vamos enterando cuando hablan entre ellos", cuenta como quien guarda un gran secreto. Su conocimiento de la operación del 'Alférez Sobral' se remonta al 3 de mayo de 1982. Ese día "les dieron la directiva de ingresar dentro de la zona de exclusión a rescatar a dos pilotos que se habían eyectado; y en ese momento es donde los bombardean y fallecen ocho tripulantes, incluido el capitán, que era Sergio Gómez Roca. En ese bombardeo a mi papá le cae un misil y vuela, cae por las escaleras y una puerta del buque le cae sobre la cabeza", describe. Las secuelas perduran en Candia. "Hasta la actualidad mi papá no escucha de un oído, tiene un tumor en un pulmón por el mismo golpe y, según lo que contaba mi mamá, cuando volvió había que esperar que él se durmiera para apagar la luz, hasta la actualidad llora de noche, había que esperar que él estuviera lejos para tirar la cadena del baño", describe con una mueca de dolor. Tras quedar los sobrevivientes del barco varados en el mar, dos pilotos los rescataron y los llevaron a Puerto Deseado, donde bajaron los heridos, pero Candia siguió navegando hasta Puerto Belgrano, en cercanías de Bahía Blanca. "Mi hermano cuenta que tiene el recuerdo de que mi papá llega a la madrugada, colgado de dos soldados por el golpe que tenía", agrega Silvana. Las averías en el 'Alférez Sobral' habían puesto a prueba la capacidad de Candia ya que en uno de los bombardeos uno de los misiles pegó en el puente, donde está el timón. "Al perder el timón, al perder el radiocompás, el barco queda varado en el océano, entonces mi papá, era contra maestre y era de mar, ingenió un timón provisorio con un palo de escoba, por eso es que él lleva navegando el buque hasta Puerto Belgrano", explica su hija con orgullo. Para Silvana, la Malvinización se hace día a día. "Está en lo que hacen los veteranos y también el ciudadano argentino en sí, ya sea poniéndose una Escarapela, respetando los símbolos patrios y recordando a los veteranos. Porque capaz que es una palabra trillada pero es una realidad, son héroes que tenemos cerca, entonces no hay que esperar a que no estén para rendirle los honores", pide. En la primera gestión de Claudio Poggi el veterano marinero pudo volver a Malvinas, al regresar quería hacerse un tatuaje, pero le parecía inconveniente por la edad que tenía. Entonces fue Silvana la que se lo hizo, con la frase 'Mi padre es un héroe'. Malvinas "es una causa más allá de ser hija de un veterano, creo que el legado de Malvinas es algo sumamente importante, no solamente por los chicos, las personas que han perdido la vida allá, sino porque es parte de nuestra tierra", asegura la hija. "El 2 de abril tiene doble significado, porque es el cumpleaños de mi papá", cuenta Silvana, quien deja una anécdota que encierra todo el horror de la guerra: "Él ya estaba embarcado, los compañeros le hacen una tortita y le lleva una porción al capitán, quien le dice: 'bueno Candia, esperemos que el año que viene lo podamos festejar juntos'. Lamentablemente un mes después el capitán fallece en el bombardeo". El capitán no volvió, Ángel sí. Por eso, cada 2 de abril celebran que está vivo, su coraje y que pudo regresar a casa.