Rubén Armando

Rubén Armando Barroso

Entrevista realizada a Rubén Armando Barroso

Además de la Guerra de Malvinas, en sus 35 años como militar, Rubén Armando Barroso participó en conflictos armados en el Congo, Chipre y Haití. Aun así, el no haber recuperado ese pedazo de suelo argentino aún lo emociona y lo sumerge en sentimientos encontrados, que lucha por superar. La presencia de Rubén Armando Barroso transmite el temple de un militar de carrera; conforme avanza en su relato sobre lo que significó la Guerra de Malvinas, le es imposible no emocionarse con el aflore de los sentimientos encontrados que le dejó el no poder haber recuperado ese pedazo de suelo argentino. Sumado a la lucha interna por superarlos, hoy aboga por recuperar las Islas por la vía diplomática y por malvinizar a la sociedad, lo que define como "un acto de mucho amor". El veterano nació en San Luis y a los 14 años, poco después de terminar sus estudios primarios en el colegio Santo Tomás de Aquino, se fue de la provincia para ingresar a la Armada Argentina siguiendo los pasos de su padre, miembro del Ejército Argentino. "Toda mi infancia la pasé con hombres de armas, pero me llamaba muchísimo la atención la Armada, la Marina, los buques, los aviones y sobre todo la Infantería de Marina, que es un cuerpo especial dentro de la Armada", recuerda. El 2 de febrero de 1976 ingresó a la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina, en Mar del Plata y a los 17 años, ya recibido, tenía 12 soldados conscriptos a cargo. "La Marina era tremendamente exigente. Fui creciendo con hombres mucho mayores que yo, que fueron formándome intelectualmente, académicamente y formando mi espíritu de cuerpo hacia la Armada. Me recibo con 17 años con gente a cargo y empezó allí mi derrotero por diferentes unidades de la Armada", destaca. Tras pasar por varias unidades en varias provincias argentinas, el 2 de abril de 1982 lo encontró formando parte del Batallón Antiaéreo de Infantería de Marina con asiento en Puerto Belgrano. Como sus compañeros, se enteró por los medios de comunicación sobre la recuperación de las Malvinas y el 4 de abril, en un avión 'Hércules', fue trasladado al archipiélago, donde fue separado de su grupo y asignado al Comando de Operaciones de Infantería de Marina en el área de comunicaciones logísticas y operacionales. "Apenas llego me separan de mi grupo y soy trasladado inmediatamente al comando de operaciones de Marina, infante de marina con la especialidad de comunicaciones, y como nuestro comando superior necesitaba mantener el enlace rápidamente y eficientemente con el continente, estamos hablando del resto del país con los centros de operaciones, entonces me destinan temporalmente al comando de la infantería de marina para mantener los enlaces de comunicaciones pertinente, logístico y operacionales", explica Barroso con entusiasmo. El 10 de junio, en pleno conflicto, Barroso cumplió 21 años en ese recóndito lugar del Atlántico Sur. "Mi estado de ánimo era de euforia, mucha euforia. Todo lo que realicé operacionalmente dentro de las Islas fue tal cual me enseñaron en la escuela y en las diferentes unidades que había tenido. Fue exactamente lo que a mí me habían enseñado en las artes de combate, no hubo ninguna diferencia". "Tenía muchas ganas de hacer cosas, de defender nuestras Islas. Cuidar, sobre todo, a mi gente. Eso es fundamental en un cuadro, en un suboficial o en un oficial, cuidar a nuestros soldados, era la prioridad número uno. Fuimos trece personas, teníamos que volver los trece y volvimos", se reconforta antes de caer en el recuerdo doloroso del regreso y el trato que recibieron. Sobre su regreso a la Argentina y la cantidad de días que estuvo en Malvinas, recuerda: "Yo llego a las Islas el 4 de abril, el conflicto termina el 14 de junio, y yo regreso a mi unidad de asiento natural el 25 de junio. Estuve todo el conflicto y 10 días prisionero", recuerda el veterano. "Cuando volvimos a la unidad de origen, hubo una decepción muy grande. Pero a su vez estaba reconfortado porque habíamos vuelto todos sanos y salvos. Y empiezan a suceder en la cabeza un montón de situaciones que vivimos, que en esos momentos no les prestábamos atención o no nos importaba. Nos dábamos mucho ánimo en combate", recuerda. Pero sus superiores no pensaban lo mismo: "Nos aislaron totalmente. Fue bastante duro porque no nos reconocían absolutamente nada de lo que habíamos hecho en las Islas. Todo lo contrario, nos recriminaban que el conflicto había terminado de ese modo y que los responsables de esa rendición era por culpa nuestra. Así que la pasamos bastante mal". En un momento se quiebra: "Fue duro. Soy un hombre grande y ha pasado mucho tiempo, pero recordar esa situación es complicado. Son momentos que hay que superar; las vivencias van a permanecer toda mi vida, pero hay acciones que a uno le cuesta olvidar, y en momentos como estos afloran sentimientos de impotencia, desencontrados. Pero bueno, hay que superarlos", confiesa mientras sus ojos se humedecen. El tiempo pasó y Barroso siguió sirviendo a la Patria hasta su retiro. "Continué mi carrera en diferentes unidades de la armada, de Infantería de Marina, y dentro de distintos lugares de Naciones Unidas. Viajé mucho, estuve en el Congo, en Chipre, estuve en Haití, trabajando como casco azul. La Armada nos cobijó a través de esos destinos y nos permitió expresar o transmitir lo que nosotros habíamos hecho en las Islas también. Las otras Fuerzas Armadas de otros países estaban muy interesadas en saber cómo nos habíamos defendido en el conflicto con los ingleses". A más de cuatro décadas del conflicto del Atlántico Sur, Rubén agradece poder "contar mi historia con mis emociones, mis errores, con lo que siento. Es lo que me nace. Amo a mi Patria, amo a mi gente y lo volvería a hacer mil veces. Contarle a nuestra juventud, a nuestros niños, que allá en el sur tenemos unas Islas, un pedazo de tierra que es nuestro y que algún día, en algún momento Dios quiera podamos recuperarlo. No a través de la guerra, del conflicto, de las armas. Sí a través de la diplomacia, de consensuar con esta gente y que nos devuelvan nuestra tierra".