Aldo Ramón Barroso
Entrevista realizada a Aldo Ramón Barroso
Su sueño era conocer el mar y navegar por el océano. Con solo 17 años, Aldo Ramón Barroso logró hacerlo luego de que ingresó a la Escuela Mecánica de la Armada. A través de la Fragata Libertad, en buque, logró recorrer distintos países y continentes y como todo marinero, era su mayor premio.
Como serán las vueltas de la vida que, en 1981, visitó Londres sin saber lo que iba a pasar en ese lugar un año después.
El 28 de marzo de 1982, a pesar de que Aldo hacía dos días que había vuelto de navegar durante 15 días por algún lugar del mundo y estaba en pleno descanso, lo volvieron a llamar para que se presentara en el puerto. "Nos pareció raro porque recién habíamos llegado. Así que, nos dijeron que lleváramos el bolso marinero para unos 15 días de navegación, porque teníamos que salir nuevamente. Nos resultó un poco extraño, pero bueno, era parte del trabajo nuestro", recordó Barroso.
En ese momento, contó que solo tenía 19 años y recuerda como si fuera ayer las palabras que le dijo el comandante cuando llegó a su puesto de trabajo: "Vamos a recuperar Malvinas. Esto no es un ejercicio, cada uno sabe cuál es su trabajo y espero lo mejor de ustedes".
"Más allá de que no era un niño, fue una sensación que no viví más. Fue una mezcla de miedo, angustia, inseguridad por no saber qué iba a pasar", aseguró.
En ese tiempo, y más en el comienzo de una guerra, la tecnología no era como la de ahora, no existían celulares, ni las formas fáciles que uno tiene actualmente para comunicarse y es por eso que Aldo ni siquiera pudo anticiparle a su familia que se iba para vivir una experiencia que destruyó miles de vidas.
Durante el combate, Barroso perteneció a la dotación 'Destructor Hércules', que participó de la operación 'Rosario', nombre que le dieron para recuperar las Islas Malvinas. Su función era recargar el cañón que tenía el buque. "Éramos dos personas en Santa Bárbara, que era un lugar donde están los proyectiles, para cañón, misiles y demás. Nosotros estábamos ahí y teníamos que sacar la munición, ponerla en un carrusel y después automáticamente se cargaba en el cañón que estaba encubierto, entonces mi función era colocar el proyectil en ese carrusel en caso de que hubiera que bombardear o usar el cañón, el cañón era para bombardeo de costa, para defensa antiaérea y todas esas cosas", explicó.
También, en los 74 días que duró la guerra fueron escoltas del portaaviones '25 de Mayo', lugar donde salían las municiones a Malvinas y aunque como dijo anteriormente, si bien no era un niño, sabía a lo que estaba expuesto. "Yo pertenecía a una Fuerza que tenía que defender el país en caso de una guerra, que hipotéticamente era imposible, pero sucedió y estaba ahí, y tuve que, como corresponde, cumplir con mi obligación", dijo con cierto orgullo en su mirada.
Como miles de madres que tenían a sus hijos en alguna parte del Ejercito Argentino o que directamente por mala suerte, o por la culpa de una dictadura, salieron sorteados para ir a combatir a una guerra, Barroso tenía a la suya en Justo Daract a la que ni siquiera le pudo dar un beso ni contarle que se iba.
Los días pasaban y lo único que se escuchaba por la radio era que los ingleses estaban asesinando a los soldados argentinos, a las miles de personas que trataban de salvar unas tierras que quedaron en el olvido. Y en un pueblo de San Luis, se rumoreaba que Aldo había muerto en combate como otros tantos.
"Nunca me pude comunicar con nadie. Supongo que fue por secreto de guerra, tampoco había celulares. Sé que una vez me hicieron escribir una carta que la llevó el helicóptero al continente, pero a mi mamá nunca le llegó nada", aseguró.
Cuando por fin terminó la guerra, la Armada decidió a través de una carta, comunicarles a las familias que sus marineros estaban bien y que habían cumplido con la Patria.
En ese mismo momento, el combate también terminó con la carrera de Aldo. Jamás imaginó que el sueño de conocer el mar, lo iba a llevar a participar de una guerra. Por eso, ese mismo año pidió la baja voluntaria y se volvió en colectivo a su casa. Tal vez decepcionado, con calma y en paz, pero con ganas de abrazar a su madre.
"Con el tiempo tuve que aceptar que fue un hecho histórico y que participé y que tuve que contar mi historia como hemos aprendido para que esto no se pierda, para que nuestros niños sepan que Malvinas existe, que hubo muertos argentinos que están allá, que están en el fondo del mar, que dejaron la vida por nuestra Patria y que por eso es un orgullo haber participado", dijo con convicción.
Luego de 44 años, Barroso cuenta en primera persona lo que vivió y sintió. Junto a su familia, quienes fueron un pilar fundamental para sanar las secuelas que quedaron de la guerra, sigue creyendo que los jóvenes de ahora son el legado de todos los que fueron y quedaron en Malvinas.
"Yo no me considero héroe para nada, los héroes están allá, están en el fondo del mar y en donde sea. Pero siempre digo que si la palabra héroe que me dicen sirve para que hablemos de Malvinas, la acepto. Los chicos son el legado de nosotros", cerró.