Daniel

Daniel Albornoz

Entrevista realizada a Daniel Albornoz

Antes de que los micrófonos y las cámaras se enciendan, el suboficial mayor retirado, Daniel Albornoz, pide terminar su entrevista así. "Quiero honrar la memoria de nuestros gloriosos mártires de la V Brigada Aérea. A las personas a las que le pueden llegar el mensaje que humildemente he dado, me gustaría que por lo menos recordaran sus nombres: mayor Hugo del Valle Palaver, capitán Oscar Bustos, capitán Luciano Guadagnini, capitán Danilo Bolzán, primer teniente Víctor Nivoli, primer teniente José Arraras, primer teniente Jorge Ibarlucea, teniente Jorge Alfredo Vázquez. Ellos ofrendaron su vida por Dios y por la Patria para que todos los argentinos tengamos una nación más libre y soberana", dice entre lágrimas. De niño, Albornoz y su familia vivían en un barrio que estaba debajo del corredor aéreo de la IV Brigada Aérea de El Plumerillo, Mendoza. "Yo ya sabía a los 10 años qué es lo que quería hacer. Y sabía que iba a luchar para lograr ese objetivo. Finalmente, a los 15 años me inscribí en la IV Brigada Aérea para rendir y me empecé a preparar. Yo trabajaba, estudiaba y pude rendir bien y el siguiente examen era en Córdoba con un examen muy exhaustivo de la parte psico-físico", recuerda. En febrero de 1978 comenzó el curso regular y egresó a finales de 1979 con la jerarquía de cabo, con especialidad en mecánica de aeronaves. "Mi primer destino fue la V Brigada Aérea, y único destino, porque estuve destinado toda mi vida a la gloriosa V Brigada Aérea y en el Grupo Técnico 5", dice. Albornoz se especializó en el sistema de bombardeo de los aviones 'A4 Skyhawk' y comenzó a vivir una dura rutina de pruebas nocturnas y diurnas. "La preparación de esos dos años y meses fue lo que tuve hasta el inicio de la guerra. Fue muy intenso; el hombre de las Fuerzas Armadas se prepara en tiempos de paz para cuando exista la posibilidad de enfrentarnos en una guerra. Y nosotros tuvimos el honor de ser protagonistas de la recuperación de nuestras Islas Malvinas", sostiene. "A veces entrábamos a los aviones a las 02:00 y a las 05:30 de la madrugada, con los motores calientes aún, los poníamos en el aire". "Ese adiestramiento era muy intenso y en diferentes puntos del país", remarca. El 2 de abril de 1982, disfrutando de unos días libres con unos amigos en San Juan, vio, atónito, la noticia de la recuperación de las Islas en un reporte especial del canal estatal, que por entonces se llamaba ATC. "No había tantos medios de comunicación y nos llaman para que veamos las noticias. Que podía empañar la diversión de jóvenes, pero el dueño de casa nos dijo que parecía que había lío por el tema Malvinas. Buscamos el canal Argentina Televisora Color y llamamos a la V Brigada Aérea. Preparamos nuestro equipaje y nos vinimos de inmediato", recuerda. De regreso en Villa Reynolds, un superior les informó la situación, les ordenó preparar ropa e insumos y no alejarse de la base a la espera de ser trasladados al destino que les encomendaran. Finalmente, el 17 de abril el veterano fue trasladado a Comodoro Rivadavia y luego a la Base Aérea Militar de Río Gallegos. Albornoz recuerda que el primer grupo técnico partió el 7 de abril y todos los demás estaban con la bolsa preparada detrás de la puerta para partir. Esperando ansiosos el llamado. Ninguno sabía cuántos días iba a durar la actividad. "Luego que salió el primer contingente fueron pasando los días y por otro lado, esta misma preparación la estaba haciendo el grupo aéreo". Visiblemente emocionado recuerda que "viene un instructor aeronaval a instruir y traer información y aspectos de la guerra naval" y remarca la diferencia de armamento que existía por ese entonces. "Acá había cerca de 40 aviones, pero en otro tipo de guerra y no en la guerra naval. Ellos imparten instrucción y les dicen que los dejó a todos helados: 'Con el avión y el material aéreo hay una posibilidad del 30% de llegar al blanco y volver al continente con vida'. Resumiendo, si salían 10 aviones existía la posibilidad que volvieran solo tres", recuerda. "Con todo esto, por mi experiencia, es que tiene que haber una autodeterminación muy grande de una nobleza inmensa, grandiosa y sobre todo de un inmenso amor a la Patria, es la única manera que uno se puede subir a un avión sabiendo que sus posibilidades eran escasas", dice emocionado. Volviendo a su tarea en el conflicto, era "la preparación del avión para presentarlo en la plataforma en óptimas condiciones para realizar una misión de combate", asevera sin titubeos, y de todas sus intervenciones, recuerda con fervor y nostalgia la del 12 de mayo de 1982. "Ése fue el bautismo de fuego de nuestra V Brigada Aérea", cuando cuatro de los ocho aviones que partieron de la base fueron derribados en combate, cuenta el veterano, y agrega que muchos de esos pilotos subieron a sus naves con la visera de su casco baja, como si no quisieran que vieran sus rostros. A esa entrega, Albornoz la compara con la de los padres de la Patria como Pringles, San Martín o Belgrano "que lucharon y sabían que, en cada lucha, en cada combate, podían no regresar con vida. Nuestros aviadores hicieron exactamente lo mismo en campaña, en un escenario diferente, en épocas diferentes, pero con un principio de autodeterminación. Había una nobleza muy grande, una entrega total, un convencimiento de que ese juramento que hicimos las personas de carrera, de defender la Bandera a costa de nuestra propia vida". Hoy, Daniel integra la Asociación de Veteranos de Guerra 'Puntanos en el Sur' y está comprometido con la misión de dar charlas para contar su historia. "Creo que, como protagonistas, tenemos la obligación y un compromiso de hablar de esto porque forma parte de nuestra historia". A más de cuatro décadas del conflicto del Atlántico Sur, Albornoz sostiene con firmeza que al legado "lo trazaron con su accionar estos hombres que ofrendaron su vida. Nosotros fuimos protagonistas y estuvimos ahí, pero verdaderamente los héroes son los que entregaron su vida". "Si hablamos de legado, ellos nos lo marcaron y nosotros seguimos atrás como la estela que marcaban nuestros aviones cuando volaban rasantes sobre el mar", cerró.